Este espacio está creado para ayudarte a sentirte tranquilo, apoyado y en paz.
Ansiedad
Está bien sentirse ansioso. Vamos a tomarlo un respiro a la vez, no estás solo
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Respira profundamente
Inhala lentamente por la nariz durante 3 segundos, mantén la respiración 1 segundo, luego exhala suavemente durante 4 segundos. Repite tres veces y siente cómo tu cuerpo se relaja.
Observa tus pensamientos
Está bien tener pensamientos ansiosos. Obsérvalos con amabilidad, déjalos pasar sin juzgarlos.
Relajación muscular
Tensa suavemente tus hombros, brazos y piernas durante 3 segundos, luego relájalos. Siente cómo la tensión se desvanece con cada respiración.
Visualización consciente
Cierra los ojos e imagina un lugar seguro y tranquilo. Visualiza los colores, sonidos y sensaciones que te calman.
Bien hecho. Has cuidado tu mente, te mereces esta calma.
Calma tu mente sin esfuerzo
Un sonido suave bajo tu almohada ayuda a silenciar los pensamientos acelerados y reducir la sobrecarga mental, para que finalmente puedas relajarte.
Prepara tu cuerpo y mente para el descanso, te mereces una noche tranquila
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Respiración lenta
Acuéstate cómodamente. Inhala durante 4 segundos, exhala durante 6. Siente cómo tu cuerpo se hunde en la relajación.
Relajación muscular progresiva
Desde los dedos de los pies hasta la cabeza, tensa cada músculo durante 3 segundos y luego suéltalo. Deja que tu cuerpo se sienta más ligero.
Estiramiento ligero
Estira los brazos por encima de la cabeza, rueda los hombros suavemente, extiende las piernas. Siente cómo la calma fluye a través de ti.
Meditación corta
Concéntrate en una imagen pacífica o en tu respiración durante 1–2 minutos. Deja que los pensamientos pasen suavemente.
Estás listo para un descanso profundo y relajante.
Un calor suave ayuda a que tus ojos se relajen y tu mente se desconecte.
El calor suave alrededor de los ojos puede ayudar a aliviar la tensión, reducir el estrés y crear las condiciones perfectas para una relajación más profunda y un mejor sueño.